
De Juan Antonio, Juanan. De Manolo, Lolo. De Javier, Javi. Y
de José... Pepe. Aunque no parezca que el apelativo tenga mucho que ver con el
nombre del que procede, todo tiene una lógica.
El día de San José, instaurado por primera vez por el papa
Sixto IV en el siglo XV, rinde homenaje a los «Pepes» y, en algunos países,
también a los padres. De hecho, la primera teoría sobre la derivación en este
hipocorístico viene de este sentido. ...
Como San José era el padre putativo de Cristo, en los misales aparecería como «Sanctus Josefus Pater Putativo Christi» y, habiendo sido abreviado «Pater Putativo» en «P. P.», la gente leía «Sanctus Josephus, P.P. Christi». Después de aquello, que el nombre de José acabase derivando en «Pepe» ahora parece plausible.
Como San José era el padre putativo de Cristo, en los misales aparecería como «Sanctus Josefus Pater Putativo Christi» y, habiendo sido abreviado «Pater Putativo» en «P. P.», la gente leía «Sanctus Josephus, P.P. Christi». Después de aquello, que el nombre de José acabase derivando en «Pepe» ahora parece plausible.
El caso de Francisco y Paco es similar. En este caso, a Paco
se le relaciona con San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana.
Los monjes se dirigían a él como Pater Comunitas, de ahí que surgiera la
abreviatura de Paco.
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